Doradas en zonas rocosas

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Aunque la dorada no realiza grandes desplazamientos, es un pez merodeador de aguas de poca profundidad que alterna tanto la arena como zonas pedregosas donde se alimenta junto a otros espáridos como sargos, pargos y brecas, acercándose hasta las rocas en busca de lapas, mejillones, caracolas, erizos y cangrejos.

Aunque la dorada es por naturaleza un pez bastante desconfiado que siempre está alerta y no realice demasiados desplazamientos por  las aguas  sí que es un pez al que le agrada la profundidad del mar en el que puede beneficiarse de diferentes  tipos de alimento, en estas zonas de rocas suele sentirse bastante más tranquilo puesto que no son zonas de mucha pesca, al menos no son  las más elegidas por los pescadores. Por lo tanto la técnica de pesca en acantilados  y en las zonas rocosas puede ser mucho más rápida que en las playas  porque el pez se sentirá mucho más confiado, aunque no se debe uno confiar ya que se sueltan también con bastante facilidad.

Para la pesca de la dorada en zonas rocosas usaremos cañas de lance medio o pesado y montaremos en nuestro carrete bobinas de gran capacidad con hilo de nailon grueso, de 0,45 ó 0,50 mm. También podemos usar hilo trenzado. En este caso es preferible usar plomos corridos de unos 100 ó 120 gramos. Los que tienen aletas funcionan muy bien para evitar el enganche con las rocas del fondo. Las gametas de los anzuelos deben de ser fuertes y resistentes a la abrasión, con poca o ninguna memoria.

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El montaje más tradicional para la pesca en espigones y zonas rocosas es el que consta de un plomo deslizante sobre la línea madre y acaba en una perla + emerillón desde el que cuelgan las gametas con los anzuelos.

Durante la acción de pesca lanzaremos nuestra caña depositando el cebo en el fondo cerca de las rocas. Tras colocar la caña en nuestra pica, no tensaremos excesivamente la línea ni apretaremos demasiado el freno de nuestro carrete. Si observamos movimientos en el puntero de nuestra caña de los que deducimos que el pez no está clavado, cogeremos la caña con rapidez inclinando el puntero hacia la superficie del agua, siempre con la línea floja para no hacer sospechar al pez, y antes de que ésta llegue a tensarse de nuevo, clavaremos firmemente levantando la caña enérgicamente con la línea aprisionada entre el dedo índice y la caña. Para sacar grandes doradas del agua en muelles y roquedos se hace indispensable la ayuda de una sacadera, preferiblemente usada por otro pescador mientras nosotros acercamos con cuidado el pez a la orilla.

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